dissabte, 15 de desembre de 2012

L'educació musical, un dret dels infants

L'orquestra Simón Bolívar de Venezuela és un exemple de com l'educació musical pot canviar les expectatives socials.


La música… la educación musical es un derecho básico de todos los niños…

Portal educativo- Universidad de Talca, Chile  29 de julio de 2012.-

La afirmación es de José Antonio Abreu, 72 años en 2012, quien en 1975 echó a andar en Venezuela el llamado “sistema”…. que funciona con una Fundación Musical y cuyo órgano visible es el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles. Es una obra social del Estado fundada por José Antonio Abreu para la sistematización de la instrucción y la práctica colectiva de la música a través de la orquesta sinfónica y el coro como instrumentos de organización social y desarrollo comunitario. Miles y miles de niños y jóvenes, la mayoría de sectores marginales, pobres, han sido rescatados de un futuro incierto a través de la música. ¡La música les ha cambiado la vida!

Abreu matiza su afirmación: "los niños más vulnerables, los más pobres tienen derecho a la excelencia musical”.
Abreu procede de una familia con linaje musical. Confiesa que fue su vocación de servicio, su inquietud y rebeldía frente al desequilibrio social que observaba lo impulsó, cuando tenía 35 años, a concebir un proyecto para canalizar la experiencia y los conocimientos alcanzados en los campos económico, gerencial, pedagógico y, por supuesto musical, que se forjó en su adolescencia. Es la música, la educación musical la que se inserta en la formación de niños y jóvenes y produce grandes y sorprendentes cambios: interés, alegría, compromiso, responsabilidad, rigor.

La Orquesta Simón Bolívar – hoy ya no tan juvenil - tiene prestigio mundial; muchos de sus intérpretes – de excelente nivel - son tentados para ingresar a conjuntos europeos y norteamericanos, pero ellos asumen otro valor: la lealtad a sus orígenes.

El “sistema” – que ya tiene 37 años - es un programa de educación musical único, que puede ser implementado en cualquier país del mundo, especialmente en los que buscan disminuir sus niveles de pobreza, analfabetismo, marginalidad y exclusión de la población infantil y juvenil. Más de 25 países siguen el modelo de Abreu; Chile entre ellos con las Orquestas Infantiles y Juveniles.

La Orquesta Simón Bolívar es un caso excepcional: la comunidad musical europea – alemana, inglesa, española, austríaca… -, está conmovida con su gran nivel y “su electrizante director”, Gustavo Dudamel. Él declaró hace poco a la BBC que “cuando niño jugaba con otros niños de comunidades pobres, y que más de algún compañero de juegos quedó atrapado por la droga y la delincuencia”. “La música transforma a los niños y jóvenes” dice, “y ellos deben tener esa oportunidad”. Dudamel, además de director titular de la agrupación Simón Bolívar, lo es de la Filarmónica de Los Ángeles y de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo…

En julio de 2012, el diario ABC de Madrid destaca que “Gustavo Dudamel es una estrella… en Londres ha ofrecido un concierto con la Orquesta Simón Bolívar, que ha podido ser visto por streaming, de manera gratuita, a través del periódico The Guardian.

La Orquesta Simón Bolívar es el ejemplo del ‘milagro’ logrado por acercar la música a más de 250.000 jóvenes, convirtiéndola en un poderoso instrumento que combate la exclusión social”.

Afortunadamente, el sistema de Abreu no es el único. En Johannesburgo, la capital de Sudáfrica, el proyecto Buskaid que trabaja con niños de las barriadas más pobres de Soweto ha conseguido inclusión social… además de brillantez interpretativa.

En los Estados Unidos, proyectos escolares de música en barrios marginales, e incluso concursos inter escolares de baile popular, consiguen los mismos efectos: cambios en el comportamiento de niños y jóvenes, mejores perspectivas de desarrollo y de vida. Los líderes juveniles de sesgo negativo… se transforman en jóvenes respetuosos de sus compañeras; son ahora atentos, disciplinados; asumen un rol positivo y todo ello repercute en el propio hogar. Los padres son ahora decididos colaboradores de la escuela y de la educación de sus hijos. Ellos, en su mayoría, descubren que los niños tienen potencialidades e intereses que desconocían…

No tan lejos, en Chile, las orquestas infantiles y juveniles, los coros… constituyen esfuerzos que caminan en la misma dirección. Hay que reconocer el trabajo y la perseverancia de cientos de profesores de música de todo el país, quienes a menudo trabajan casi en la precariedad. Las orquestas infantiles y juveniles de Chile son ejemplo y orgullo para el país.

Más allá de los afanes de los profesores y de los padres de los niños de coros y orquestas, la sociedad debe apoyar y estimular los proyectos musicales. En escuelas y liceos… ¡en las universidades! la música debe tener el papel que le corresponde: importante, preponderante. Ya lo sabemos y no requiere demostración: la música es un factor de inclusión social. Recordemos el concepto de Abreu: “la música, la educación musical de excelencia, en un derecho de todos los niños; sobre todo de los más pobres”.

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